LEONES DEL AFRICA: Reyes sin reino

LIONLos leones salvajes, que prácticamente han desaparecido de Asia y se concentran en el centro y el sur de África, viven un progresivo declive. La presión humana, la caza, el pastoreo, los envenamientos y la creciente pérdida de sus paraísos naturales son las principales amenazas para un icono de la vida salvaje, para un monarca que cada vez ve más amenazado su trono. Las dunas rojas del desierto del Kalahari contrastan con el azul intenso del cielo. La vegetación es escasa, apenas unos arbustos y unas acacias enanas. Es la época seca, y gacelas saltarinas, ñus y órices del Cabo se reúnen a centenares en torno a los puntos de agua. Aquí no hay ríos, y los pocos lugares que quedan con agua (pequeños pozos creados durante las últimas lluvias) son el lugar más concurrido del desierto. Los leones lo saben y allí esperan a sus presas. Como sabéis, el desierto del Kalahari, en el sur de África, ocupa gran parte de Botswana y zonas de Namibia y Sudáfrica. El río Okavango marca la frontera del norte de Namibia con Angola, el cual fluye durante 1.600 kilómetros hasta llegar al desierto del Kalahari, donde desaparece en sus arenas y crea la maravilla del delta del Okavango, en Botswana. Más al sur, la nada. El Kalahari es una zona salvaje donde todavía viven unos pocos bosquimanos (también llamados san), que han pasado miles de años adaptados a un entorno realmente hostil y han sido capaces de sobrevivir a base de la recolección y la caza. Como sabéis, el órice del Cabo es una de las especies características del Kalahari y también uno de los antílopes más bellos que existen; su atlético cuerpo destaca a kilómetros de distancia y es una de las presas favoritas de los leones en el Kalahari. Cuando dos de ellos deciden tender una emboscada a un grupo de órices que se dirigen a beber, uno se queda escondido en las dunas tras unos arbustos, y el otro, en la hierba alta. Sus presas se encuentran en medio del camino hacia la charca. El paso es rítmico y pausado, mientras sus cuernos, largos y puntiagudos, se vendieron antaño en Europa como supuestos cuernos de unicornio. El primer órice pasa a unos ochenta metros de un león. No sucede nada. Cuando el segundo está a punto de llegar a su altura, uno de los felinos comienza a perseguirlo. Casi lo atrapa, pero a cinco metros de la presa, tras una breve carrera, el perseguidor se rinde. El antílope es demasiado rápido. Esta vez no hay recompensa. Se calcula que los leones son efectivos en menos del 30% de sus ataques (un porcentaje que difiere mucho según el lugar, la presa y si la caza se efectúa en grupo o en solitario). Hay muchas áreas protegidas en el Kalahari como Tswalu, Kgalagadi o Khutse, pero destaca la Central Kalahari Game Reserve, una reserva gigantesca que es la tercera área protegida más grande del mundo (con más de 50.000 km2). Aquí viven todos los grandes depredadores africanos: leones, leopardos, guepardos, perros salvajes y hienas. Además, hay elefantes, jirafas, ñus, gacelas, órices, kudus y centenares de especies de mamíferos y aves. Los leones (Panthera leo) son los felinos más sociables. Su nombre evoca la imagen de una manada persiguiendo ungulados y descansando en la sabana africana. Efectivamente, los leones viven en manadas que ocupan un territorio amplio y muestran un comportamiento grupal muy fuerte. Las manadas varían en número, y las hembras se involucran en comportamientos cooperativos únicos entre los felinos. La dimensión de la manada y de su territorio está fuertemente influida por la cantidad y el tamaño de las presas que pueden conseguir e incluso por el clima. Los leones tienen cachorros en cualquier época del año. Las hembras de la manada a menudo dan a luz en sincronía, y los jóvenes se crían en comunidad. Resulta frecuente que, cuando las condiciones son adecuadas, las poblaciones de leones puedan aumentar muy rápidamente, aunque la situación puede invertirse en pocos años. Los leones se adaptan a distintos tipos de hábitat en el continente africano: áreas de bosque y junglas, bosques secos, zonas de matorrales y desiertos e incluso montañas. Aunque su principal reino es la sabana, viven junto a las junglas tropicales, en zonas áridas como el Kalahari y también pueden encontrarse a grandes altitudes (por ejemplo, en el monte Kilimanjaro). Hasta la época de los romanos, los leones también eran abundantes en Oriente Medio y Asia Central pero fueron desapareciendo de ambas regiones. Fuera de África prácticamente se han extinguido: apenas quedan unos 500 ejemplares en una zona pequeña en el norte de India. Los leones son muy nocturnos y su actividad crepuscular es muy significativa; es cuando realizan la mayor parte de la caza. Durante el día suelen descansar. Como la mayoría de los felinos, pueden cazar cualquier animal, aunque prefieren presas grandes (ñus, cebras, kudus, órices, búfalos), sobre todo cuando cazan en manada. Las leonas cazan normalmente en grupo en áreas más abiertas, donde su estrategia coordinada es más efectiva. Los machos también cazan, pero suelen hacerlo en solitario; se mueven en zonas más cerradas de vegetación y prefieren presas de gran tamaño. Los leones beben siempre que pueden, pero si se alimentan bien obtienen suficiente agua de sus presas y pueden aguantar largos periodos sin beber. En zonas como el Kalahari, pasan mucho tiempo al lado del agua porque allí sorprenden a sus presas. Algunos estudios constatan que en la época seca más del 90% de la caza en este rincón del planeta se da a menos de un kilómetro de un punto de agua (una charca, un río o un lago). En las últimas cuatro décadas, el número de leones se ha reducido a la mitad. La tendencia continúa a la baja: sólo en las últimas dos décadas ha desaparecido aproximadamente un 50% del número total de los leones africanos. Los felinos requieren áreas de caza grandes, donde pueda haber una gran cantidad de animales y variedad de presas. En estos 40 años, se ha perdido el 80% de su hábitat. Se calcula que el número real de leones salvajes puede estar en torno a los 25.000 y en declive continuo. En África Occidental, los leones se encuentran en peligro crítico de extinción, con menos de 500 ejemplares. Su hábitat es ahora el 1% de su rango histórico. La mayor población de leones vive en el este y el sur de África, en sabanas o zonas áridas arbustivas como el Kalahari u otras áreas de Namibia y Botswana. Los peligros a los que se enfrenta el león tienen que ver fundamentalmente con el hombre. Las principales amenazas son las muertes causadas por parte de la población local como respuesta a los ataques al ganado. Con la presión humana, los conflictos se han acentuado. Si unos leones matan unas cabras o vacas, la solución es muchas veces el envenenamiento, el uso de trampas ilegales o la matanza directa con armas de fuego. También es una amenaza la caza furtiva de leones como trofeos y el tráfico ilegal de partes de su cuerpo. La caza deportiva legal de leones que se realiza en algunos países muchas veces no tiene en cuenta la edad de los felinos ni su posición en la manada. Además, las comunidades locales no ven las ventajas de convivir con los felinos porque las ganancias económicas de la caza se quedan en las agencias y en el extranjero. Por último, también es de gran importancia la destrucción del hábitat de estos felinos y la disminución de sus presas (cazadas como alimento por las poblaciones locales o eliminadas por la competencia con el ganado). Unos miles de kilómetros hacia el norte, también en territorio fronterizo, se encuentra un auténtico paraíso para los leones. Se trata de dos lugares muy conocidos: el parque nacional del Serengeti, en Tanzania, y la reserva Masái Mara, en Kenia. El entorno es muy diferente al del Kalahari. Cuando llegan las lluvias, que son torrenciales por su ubicación en plena zona tropical, todo se vuelve verde. Entonces, millones de animales migran, atraviesan el río Mara y viajan del Serengeti a Masái Mara. Y viceversa, según la época. La variedad de especies aquí es extraordinaria. En Masái Mara habitan los cinco grandes: el elefante, el rinoceronte, el búfalo, el león y el leopardo. Además, allí se concentran miles y miles de cebras, ñus, búfalos y gran cantidad de antílopes (alelados, topis, gacelas de Thompson, de Grant, etcétera). Este territorio es el territorio de los masái, que siempre han convivido con depredadores como los leones. La mayor parte de este grupo étnico del sur de Kenia y el norte Tanzania todavía son nómadas dedicados al pastoreo de vacas, cabras y ovejas. Viven en cabañas hechas de troncos, ramas, paja y excrementos de vaca. Los poblados se protegen con vallas de troncos y ramas. Y lo mismo ocurre con las bomas, corrales elaborados con palos para proteger el ganado. Para los masái, las vacas son sagradas: beben su leche y hacen mantequilla, además de aprovechar su sangre y utilizar su piel para su vestimenta y utensilios de cuero. Al respecto, existe en el norte del Mara la Olare Motorogi Conservancy (en pleno territorio masái, en la zona conocida como Gran Mara) que forma parte del programa Mara Predator Conservation, un proyecto de Kenya Wildlife Trust apoyado por WWF, que desde hace varios años se centra en la investigación científica para encontrar soluciones para los depredadores, las comunidades humanas y el ecosistema que comparten, resolviendo los problemas que causan animales como los leones o los guepardos a los habitantes locales y evitar que ataquen a su ganado para que puedan convivir con ellos. No es fácil, pero vale la pena intentarlo. Quizá sea este el primer paso para lograr la supervivencia de esta imponente criatura, un icono por excelencia del reino animal.

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KYAUT SAE: Una cueva mágica que alberga un templo budista

KYAUT SAESe trata de un importante monumento religioso, cultural e histórico ubicado en Birmania (Myanmar). Esta majestuosa cueva se ha hecho conocida debido a un detalle, y es que alberga un templo budista en sus profundidades. Este hecho no disminuye en absoluto el esplendor natural de la cueva. A través de las pequeñas aberturas en el techo, la luz del día penetra en ella. En ciertos momentos del día, la cueva se inunda con un brillo anaranjado o azul. Se encuentra situada cerca de la ciudad de Burna y era conocida inicialmente solo por un estrecho círculo de personas. Al ser bastante pequeño, no era interesante para los investigadores. Como podéis imaginar, los principales visitantes de la cueva son peregrinos que visitan el templo ubicado en su interior. Justo en la cueva crecen árboles y arbustos, lo que hace que el ambiente sea aún más fabuloso. El número de peregrinos y turistas que visitan el lugar ha ido en constante aumento, por lo que en los últimos años se ha transformado sustancialmente. El piso de la cueva fue diseñado con mármol elegante, colocándose cómodos bancos alrededor del recinto para los visitantes. En el centro de la caverna se encuentra una escultura dorada de Buda, junto a la cual se pueden ver otras imágenes sagradas y joyas tradicionales para la cultura budista. Según los científicos, los primeros lugares sagrados se establecieron en el siglo XIII y fue un importante lugar que sirvió como escondite a quienes se escondían de la persecución que sufrieron por parte de los mongoles. Su acceso no es sencillo, no obstante, los monjes budistas han instalado un santuario para uso religioso y donde se congregan muchos de ellos para meditar. Despierta mucho interés ver de cerca como los monjes que frecuentan esta cueva realizan sus rezos y meditaciones en un lugar muy diferente al de los templos convencionales. Cabe destacar que el budismo se fue desarrollando por las enseñanzas difundidas por el que fue su fundador, Siddhartha Gautama – mas conocido como Buda – sobre el siglo V a. C. en la India. La práctica del budismo ha ayudado a tener valores humanos e universales y es una filosofía muy importante en Asia donde se encuentra en todos los países. Desde el pasado siglo se ha empezado a extender por todo el mundo y tiene muchos seguidores especialmente en Europa.

AUSTRALIA: La difícil convivencia entre canguros y seres humanos

CANGUROEl canguro es probablemente el animal más representativo de Australia. Hace algunos años, podríamos haber añadido a esta frase que es también el animal más querido, pero si lo afirmáramos hoy, seguramente estaríamos mintiendo. ¿El motivo? El crecimiento exponencial de su población, que se ha doblado en la última década. En total, se estima que viven en Australia unos 50 millones de canguros, es decir, dos por cada habitante. No hay rincón del país que se les resista y, además, protagonizan películas, programas de televisión, y sus imágenes adornan la moneda del país, el escudo de armas y los uniformes deportivos de los Juegos Olímpicos, entre muchos otros. No obstante, los australianos están cada vez menos contentos con ellos, ya que compiten con el ganado por la comida y el agua, muy escasos en Australia debido a las elevadas temperaturas. Asimismo, pisotean los cultivos y destruyen a su antojo las cercas de las granjas, lo que los ha situado en el punto de mira de la ciudadanía. Entre sus enemigos se encuentran también las aseguradoras, que aseveran que los canguros están involucrados en el 80 % de las colisiones entre vehículos y animales que se registran cada año. Y es que los ejemplares de algunas especies pueden llegar a medir hasta 1,5 metros de altura y pesar 85 kilos, con lo que pueden causar destrozos considerables. Ante este escenario, la caza se ha erigido como una de las soluciones para frenar la superpoblación de canguros. El problema es que cada estado australiano tiene cuotas rígidas sobre licencias de tiro comercial y sacrificio de especies. Además, hasta hace muy poco los canguros no gozaban de un especial interés comercial, ya que la gente no quería comerse o vestir abrigos confeccionados con la piel de su mascota preferida. De hecho, hasta el año 1993, el consumo de carne de canguro estaba prohibido en algunas regiones de Australia, mientras que en otras se vendía como alimento para mascotas. Sin embargo, cuando su población empezó a crecer, las autoridades empezaron a incentivar su consumo alabando sus propiedades nutritivas. Ahora cada vez es más común encontrar filete de canguro en los supermercados y también forma parte de la carta de muchos restaurantes high class, donde el plato llama la atención de, especialmente, los turistas. En Australia, la industria dedicada a la venta de carne y piel de canguro emplea a 4.000 trabajadores y se nutre de la matanza de cuatro especies de canguros que no están amenazadas. Asimismo, marcas como Nike, Adidas o Puma prefieren el cuero de los marsupiales para elaborar sus productos, ya que aseguran que su piel es más dura y más flexible que la de otros animales. Por su lado, las organizaciones animalistas están totalmente en contra de la caza del que es el símbolo nacional de Australia y aseguran que hablar de plaga es un despropósito, al igual que las medidas establecidas para frenar el crecimiento de los canguros. Para ellos, la correcta gestión del problema debe pasar por intentar reconciliar las actitudes conflictivas de los marsupiales con los australianos, mucho antes que por matarlos.

LIVE SCIENCE: El misterio de los árboles que pueden caminar

ENTSNo se trata de un cuento de hadas, ni tampoco de los míticos Ents, los árboles parlantes creados por J.R.R. Tolkien en The Lord of the Rings. Las palmeras que caminan son reales y avanzan a paso lento con sus raíces en busca de una mejor posición para alcanzar la luz del sol. Localizadas en la selva de la Amazonia, los pasos de estos peculiares árboles son otro ejemplo de cuando la realidad supera a la ficción. El nombre científico de dichos árboles es Socratea exorrhiza y son popularmente conocidos como ‘las palmeras que caminan’. Son nativas de las selvas tropicales de América Central y América del Sur, y miden entre 15 y 25 metros de altura. Tienen raíces largas y flexibles, las cuales crecen con rapidez. Aunque los especialistas coinciden en que los árboles no andan por ahí caminando, como si dieran un paseo en medio de la selva, existen varias teorías sobre si su desplazamiento es real y cuál es su función. Algunos aseguran que el movimiento es mínimo, mientras que otros sostienen que puede ser de varios metros al año. Un artículo publicado en la revista Live Science, asegura que este tipo de árboles tiene la capacidad de producir nuevas raíces, pero no las utilizan para cambiar de lugar. Se dice además que estas palmeras mudan constantemente de raíces. Es decir, cuando una de ellas se marchita aparece otra para reemplazarla, pero no en el mismo lugar. Esto ocasiona que cuando una nueva aparece y se entierra en el suelo, da la impresión de que el árbol se movió hacia un costado. Por su parte Peter Vršanský, paleobiólogo del Instituto de Ciencias de la Tierra de la Academia de Ciencias Bratislava, en Eslovaquia, aclaro que sí es posible apreciar un leve desplazamiento en las Socratea exorrhiza. La nueva raíz que se desarrolla – que pueden alcanzar hasta los 20 metros de largo – no aparece en cualquier punto del árbol, lo hace en un sitio específico que le beneficie. Es decir, la palmera se orienta hacia el lugar en donde pueda recibir más sol y la raíz se entierra poco a poco en ese pedazo de tierra mas firme. Con el paso de los días el árbol se inclina hacia ese punto, para recibir una mayor cantidad de rayos solares (recordemos que en la Amazonia la vegetación es tan abundante, que prácticamente compiten por la luz solar). Todo este proceso puede tardar unos dos años. Vršanský también estableció que, a diferencia de otros árboles, las raíces de las ‘palmeras caminantes’ no se entierran en forma horizontal en el suelo, lo hacen en una posición vertical para poder agregar altura al árbol. Con esto consiguen que otras especies a su alrededor no los cubran e impidan que reciban los rayos del sol, en lo que sería una verdadera carrera por la supervivencia.

GREATER ADRIA: Un continente perdido bajo el Mediterráneo

GREATER ADRIAUn grupo de geólogos de las universidades de Utrecht, Oslo y el Instituto de Geofísica EHT (Zúrich) ha descubierto recientemente los restos de un continente perdido enterrado bajo el sur de Europa y donde al menos se ubican actualmente 30 países. El análisis de los investigadores representa “una gran cantidad de trabajo”, dijo Laurent Jolivet, un geólogo de la Universidad de la Sorbona en París. Aunque la historia tectónica de la masa terrestre se conoce generalmente desde hace algunas décadas, “la cantidad de detalles en la reconstrucción sistemática de lapso de tiempo del equipo no tiene precedentes” señalo. Concretamente se trata de una serie de rocas calizas que se pueden encontrar en las cadenas montañosas del sur del viejo continente, las cuáles han sido determinantes para conocer nuevos detalles del continente conocido como Greater Adria. Así lo han dado a conocer a través de un estudio publicado en la revista Gondwana Research, donde los investigadores han desgranado los detalles de este continente con más de 250 millones de historia. Según recoge este informe, las rocas encontradas comenzaron como sedimentos marítimos que fueron raspadas más tardes de la superficie de la corteza terrestre y elevadas a través de la colisión de las placas tectónicas. Tras investigar sobre su origen, el equipo de investigadores ha conseguido determinar tanto el tamaño de esta área terrestre como su forma e historia, descubriendo así que Greater Adria tenía una historia violenta y complicada, señaló Douwe van Hinsbergen, geólogo de la Universidad de Utrecht en los Países Bajos. Un continente, que permaneció bajo el mar poco profundo durante millones de años y que surgió luego de separarse del supercontinente de Gondwana, que incluía lo que a día de hoy conocemos como África, América del Sur, Australia, la Antártica, el subcontinente indio y la península arábiga, hace 240 millones de años. Según recoge el estudio, el nuevo continente comenzó a moverse lentamente hacia el norte tras separarse de Gondwana a no más de 3 o 4 centímetros por año. Hace unos 140 millones de años, Greater Adria era una masa de tierra del tamaño de Groenlandia que estaba sumergida en gran parte en un mar tropical, donde los sedimentos se acumulaban y se convertían en rocas. Cuando colisionó con lo que ahora conocemos como Europa hace 120 millones de años, el Greater Adria quedó completamente destrozado y sepultado bajo el viejo continente luego de que el choque destrozara la corteza de 100 kilómetros de espesor, tal y como reconoce Douwe van Hinsbergen. Varios millones de años más tarde, y tras encontrarse las distintas rocas del continente, los investigadores han podido descubrir nuevos detalles sobre el mismo. Sin embargo, tal y como reconoce el grupo de geólogos, las rocas de Greater Adria están dispersas por más de 30 países, por lo que ha sido complicado dar con el origen de este continente. Fue hasta la última década que los geólogos pudieron usar el software llamado GPlates, necesario para realizar reconstrucciones de cómo se llevó a cabo esta separación que le tomó unos 140 millones para tomar la forma que ahora tiene.”La región del Mediterráneo es simplemente un desastre geológico”, asevero. En lugar de simplemente moverse hacia el norte sin ningún cambio en su orientación, Greater Adria giró en sentido antihorario mientras empujaba y raspaba otras placas tectónicas, detalló Van Hinsbergen. Aunque la colisión tectónica ocurrió a velocidades de no más de tres a cuatro centímetros por año, el choque inexorable destrozó la corteza de 100 kilómetros de espesor y envió la mayor parte al manto de la Tierra. El estudio no es la única evidencia de Greater Adria como un continente perdido. Otros investigadores que usan ondas sísmicas para generar tomografía computarizada, como imágenes de estructuras profundas dentro de la Tierra, han creado un “atlas del inframundo”, un cementerio de bloques de corteza que se han hundido en el manto. Esta investigación muestra que partes del Greater Adria ahora se encuentran hasta 1500 kilómetros debajo de la superficie de nuestro planeta.

LA PENINSULA DE KAMCHATKA: Todo un mundo por descubrir

KAMCHATKAUbicado en el punto más oriental de Rusia, es el lugar con mayor actividad volcánica del planeta. Tiene más de 300 volcanes y uno de ellos se encuentra en erupción permanente desde 1996. Es el hogar de la mayor parte de las especies de salmón, y donde se encuentra la mayor parte de los osos pardos del mundo. Aún así, permanece como uno de los lugares menos conocidos y explorados del planeta debido a las fuertes restricciones militares que impuso el gobierno ruso a los extranjeros hasta 1991y todavía hoy, no son muchos los turistas que se atreven a llegar hasta el confín del mundo. En los días despejados, desde cualquier punto de la capital de Kamchatka, Petropávlovsk-Kamchatski, se pueden divisar los volcanes Koriakski, Aváchinski y Kozelski. Los lugareños les llaman afablemente “los nuestros”, y para los viajeros esto resulta un tanto chocante: dos de estos tres gigantes siguen activos y “estornudan” periódicamente (cuando eso ocurre, en la ciudad se pueden percibir unas leves sacudidas), o humean ligeramente por las cimas. En el hotel Petropávlovsk se puede reservar una habitación con vistas a los volcanes (desde 5.000 rublos, unos 89 dólares). Para visitar los otros volcanes de Kamchatka, como las calderas del volcán Uzon, el Valle de los géiseres y el Valle de la muerte, hay que acceder en helicóptero desde el aeropuerto de Yélizovo. Dentro de Rusia, Kamchatka es el auténtico “estado de los osos”. Según distintas estimaciones, aquí viven entre 15.000 y 30.000. En ningún otro lugar de Rusia, ni siquiera del resto de mundo, se encuentra tal concentración de estos animales. Para observar a los osos de Kamchatka de la forma más efectiva y segura, la mejor opción es viajar a las proximidades del lago Kurile (a 200 km de Petropávlovsk-Kamchatski). Una vez, el fotógrafo Serguéi Gorshkov consiguió tomar una insólita panorámica de hasta 17 osos. El lago Kurile se encuentra en la reserva natural Kronotski. Para llegar a este punto, obviamente hay que ir acompañado de agentes armados. En un pasado no muy lejano los habitantes de Kamchatka no podían dormir tranquilos por la noche por culpa del ruido que hacían en el agua los salmones en época de desove. Tal es la cantidad de peces que hay en este lugar. Kamchatka es un lugar poco urbanizado y tiene una densidad de población muy baja. Pero esto tiene sus ventajas: las condiciones ambientales son excelentes, y el agua es pura. La gastronomía local se basa en diversos tipos de salmón del Océano Pacífico como el salmón rojo, el rosado, el plateado o el salmón real, así como las vieiras, el famoso cangrejo de Kamchatka y los calamares. También se cocina la típica ikrá-piatiminutka (un plato que se prepara literalmente en cinco minutos). La materia prima, el caviar rojo, solo se puede obtener durante la ribazón de verano, y es todo un lujo que solo se puede disfrutar en Kamchatka. Se puede cocinar directamente en la orilla del río, con el pescado recién sacado del agua, y degustarlo allí mismo. No os preocupéis si solo podéis viajar a Kamchatka en invierno: el caviar de esta zona es bastante más fresco que el que se encuentra en el continente (que es como los habitantes de Kamchatka llaman al resto de Rusia), porque se elabora durante la temporada estival. En las pescaderías el kilo de este souvenir comestible de Kamchatka se puede encontrar a partir de los 2.000 rublos- unos 40 dólares (aunque degustar unas cucharadas es gratuito). Aquellos que no temen afrontar serias dificultades para poder ver con sus propios ojos la auténtica belleza salvaje de Kamchatka encontrarán aquí todo lo que buscan: dentro y alrededor de los lagos, que colindan con volcanes mortalmente peligrosos, bulle la vida; en los glaciares hay fuentes de agua caliente; los animales salvajes, que coexisten con las gentes, moran en la taiga y la tundra. En su libro La Kamchatka que yo amo, el fotoperiodista Ígor Shpilenok trata de ofrecer una descripción de este maravilloso mundo:“Una plácida mañana te sientas a la orilla del lago Kurile, cámara en mano, y observas la salida del sol sobre el volcán Ilinsk. Parece como si el eterno paisaje que te rodea hubiera permanecido inmutable, tal y como fue antes de ti, tal y como seguirá siendo para siempre. Y tan solo al sentir un repentino e intenso temblor de la tierra – el origen de un terremoto – vuelves a ser consciente de que te encuentras en uno de los lugares más convulsos del planeta, donde en cualquier momento puede suceder algo grandioso”. A pesar de que Petropávlovsk-Kamchatski es una ciudad que se fundó en la misma época que San Petersburgo, a principios del siglo XVIII, da la sensación de que solo hace 50 años que la gente habita esta tierra: solo hay 350.000 habitantes en toda la península, y en la capital, con sus 170.000 habitantes, no veréis el resplandor de las luces por la noche ni la vida nocturna tal como se entiende en la gran ciudad. Hasta 1990 ningún extranjero había pisado el suelo de Kamchatka, e incluso a los rusos se les exigía un salvoconducto especial para entrar, pero ahora todo el mundo puede visitarla. Estos factores, combinados con los ríos de géiseres y los valles, las calderas volcánicas, con una extensión de muchos quilómetros y un terreno que cambia luego de cada erupción, hacen de Kamchatka uno de los pocos lugares de la Tierra donde el viajero puede sentirse como si fuera el primer hombre en descubrirlo. Aunque se descubrió hace más de 300 años, incluso a día de hoy sigue siendo un lugar poco conocido e inhóspito de nuestro planeta.

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