THE GUARDIAN: ¿Ad portas de un Armagedón ecológico?

InsectsUna preocupante noticia que nos trae este jueves The Guardian , indica que población de insectos voladores se ha desplomado tres cuartas partes en los últimos 25 años. Como sabéis, los insectos poseen un papel importante para la vida en la Tierra al ser polinizadores y presas de especies silvestres que sobreviven de una dieta estrictamente con base en estos insectos. Desde hace unos años ya se tenía información de especies como las mariposas, cuya población ha disminuido considerablemente, pero fenómeno está alcanzando grandes escalas en todas las especies de insectos voladores. Según The Guardian la muerte de tantos insectos supondría un “Armagedon ecológico” que tendría una grave repercusión para la civilización humana. Los científicos han recopilado muestras recientes en Alemania que demuestran las implicaciones que esta reducción de población tiene para la agricultura. La causa que genera el problema no es clara, si bien la destrucción de áreas forestales, el uso extendido de pesticidas y el cambio climático son los principales sospechosos, informó The Guardian. A pesar de la seriedad del problema, aun no se cuenta con información suficiente para determinar la implicación de los niveles de plaguicidas en el ambiente. “El hecho de que la cantidad de insectos voladores esté disminuyendo a un ritmo tan alto en un área tan grande es un descubrimiento alarmante”, indicó Hans de Kroon, científico de la Universidad de Radboud, quien dirige la investigación. El estudio ha sido publicado en la revista Plos One, y reúne el trabajo de docenas de entomólogos aficionados que han recolectado información desde 1989 procedente de 63 reservas naturales. Actualmente cuentan con más de mil 500 muestras que les han revelado numerosas pistas sobre el origen del problema. La importancia de los insectos voladores para el planeta es tal que representan al rededor de dos tercios de todas las especies y sin ellos la vida en la Tierra podría colapsar, aseguró uno de los investigadores. El promedio de población de insectos se redujo en un 76 por ciento durante los últimos 27 años, sin embargo, la mayor caída se presentó en el verano cuando la población cayó en un 82 por ciento.Un problema que impidió a los científicos entender la gravedad de la problemática fue que los informes anteriores se había limitado a especies de insectos en particular, tales como las mariposas de pastizales europeos, cuya población ha caído en un 50 por ciento en las últimas décadas. Sin embargo, esta investigación incluyó a las especies que rara vez se estudian como las moscas y las avispas, lo que detonó las alertas al encontrar indicadores más concluyentes. El hecho de que las muestras fueran tomadas en áreas protegidas donde se supone que la vida no está alterada por factores de contaminación, incrementa la preocupación de especialistas. Las muestras también incluyeron cambios en el paisaje y en la flora. Aún así, no se cuenta con una explicación a la muerte masiva de insectos, ni siquiera los datos que se tienen sobre las alteraciones causadas por el clima han podido explicar el rápido descenso en los volúmenes de población. Una posible causa podría deberse a que los insectos voladores mueren cuando abandonan las reservas naturales y se acercan a áreas de agricultura donde se enfrentan a los tóxicos pesticidas, pero la respuesta aun no la tienen. En septiembre un asesor científico del Gobierno del Reino Unido advirtió que se ha asumido erróneamente en todo el mundo que usar pesticidas a escales industriales es seguro, pero los efectos secundarios han sido ignorados.

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NO SIEMPRE SON VERDES TODO EL AÑO: ¿Por qué las hojas cambian de color en otoño?

Hojas que cambian de colorSe nota que acabo el verano cuando hay que llevar chaqueta para salir a la calle y el cielo está encapotado. Las hojas de los árboles comienzan a amarillear y a caer al suelo, crujientes y resecas. Y allí donde conviven los árboles de hoja perenne y los de hoja caduca, la cúpula de los árboles se convierte en el capricho de un pintor con buen ojo para los matices verdes, amarillos, naranjas, ocres y rojos vivos.
Al contrario que los artistas, la naturaleza no tiene por qué ser caprichosa. Y el hecho de que haya tantos colores responde a una cuestión puramente práctica. El motivo en primer término es que las plantas acumulan pigmentos en sus hojas para absorber la luz y con ella la energía necesaria para crecer y sobrevivir a través de la fotosíntesis. En segundo término es que muchas de ellas también producen pigmentos para algo muy distinto, o sea, protegerse de la radiación solar. Al igual que la luz del sol no es igual de intensa ni tiene el mismo color en todas partes, por ejemplo en la copa de un árbol, en las profundidades del sotobosque o en una ciudad brumosa, las hojas de las plantas tampoco pueden serlo ‘si quieren’ aprovecharla al máximo. Por eso acumulan distintos pigmentos y las hojas tienen colores muy variados. Pero entonces, ¿a qué se deben los cambios de color? Las hojas suelen ser verdes todo el año porque acumulan clorofila, un pigmento que se encuentra en el interior de los cloroplastos. Estos son un componente de las células vegetales que participa en el proceso de aprovechar la energía del sol para transformar el dióxido de carbono del aire y el agua del suelo en azúcares aprovechables por la planta. Gracias a estos azúcares las plantas pueden crecer y costearse su funcionamiento y en el camino producen un residuo fundamental para la vida, el oxígeno. Todo este proceso se conoce como fotosíntesis. La producción de clorofila requiere temperaturas cálidas y luz solar. Cuando llega el otoño y los días se hacen más cortos, la cantidad de luz disminuye y por eso la producción de este pigmento también decrece. Como resultado, las hojas de las plantas de hoja caduca, pierden su coloración verdosa en otoño. Además de clorofila, las hojas tienen unos pigmentos conocidos como carotenoides y flavonoides, que pueden darle a las hojas sus colores amarillos, naranjas y rojos. Entre ellos destacan los beta-carotenos, que le dan el color naranja a las zanahorias, la luteína, que le da el color amarillo a las yemas de huevo, y el licopeno, que le da el color rojo a los tomates. Los colores de estos pigmentos suelen pasar desapercibidos en las hojas porque la clorofila los enmascara durante el verano. Pero cuando llega el otoño, tanto las clorofilas como los carotenoides y flavonoides se degradan, pero los pigmentos verdes lo hacen más rápidamente. Por ello, las hojas se ponen amarillentas, anaranjadas o rojizas. Hay unos flavonoides que se producen en algunas plantas bajo ciertas circunstancias. Se trata de los antocianinas. Son unos pigmentos que parecen tener función protectora frente a la luz solar y estar implicados en la absorción del excedente de radiación. En ocasiones se producen cuando los días se hacen más cortos y la clorofila ya ha comenzado a degradarse y a absorber la luz solar. Le dan a las hojas colores rojos, morados y azulados. Aparte de alterar la producción de pigmentos, las plantas de hoja caduca se deshacen de las hojas para pasar el invierno. Reabsorben parte de los nutrientes y ‘cortan’ el suministro de savia que va hacia ellas. Por eso, en el caso de que se reabsorban todos los pigmentos, las hojas acaban volviéndose marrones. En algún momento del proceso, caerán al suelo. El hecho de que los pigmentos tengan diferentes colores se debe a que esas moléculas tienen distintas capacidades para absorber la luz. Cada uno de ellos es capaz de absorber y de hacer rebotar una parte distinta de los rayos de luz. Cuando la luz que rebota desde las hojas llega al ojo, se produce una sensación de color distinta en función de cómo haya absorbido la hoja esta energía. Tanto es así, que se puede decir que el color de las hojas es básicamente una sensación construida por el sistema nervioso cuando traduce la radiación electromagnética que rebota desde las hojas hasta los ojos. Los matices de color dependen de la naturaleza de la radiación y sus longitudes de onda: dentro de cierto espectro, las longitudes de onda cortas se perciben como colores azules y las más largas como rojizas. En el caso del sonido, las longitudes de onda cortas corresponden a sonidos agudos y las largas, a sonidos graves.

OCTLANTIS: Una ciudad construida por pulpos que intriga a la ciencia

OctopusComo sabéis, los pulpos son animales tremendamente inteligentes. No por su supuesta habilidad para acertar los resultados de partidos de fútbol – como el recordado pulpo Paul – sino por razones más tangibles, como ser capaces de resolver rompecabezas y puzles complicados. De hecho, se ha observado que a veces muestran un claro aburrimiento si no tienen ningún problema que solucionar. Pero lo que no se sabía hasta 2009 es que también tienen la capacidad de crear verdaderas ciudades bajo el océano. En efecto, ese año se descubrió el primero de estos asentamientos, bautizado como Octópolis, y recientemente otro equipo de investigadores se ha topado con otro, al que han llamado Octlantis. Pero lo más curioso de ambos es que tradicionalmente los pulpos se han concebido como animales solitarios, que evitan el contacto con otros ejemplares. Un campamento podía ser una simple casualidad, pero dos ya dan mucho que pensar ¿no os parece? Corría el año 2009 cuando Mathew Lawrence, científico independiente, describió Octópolis, un curioso asentamiento formado por pulpos que acababa de descubrir en el fondo de la Bahía de Jervis, situada en la costa este de Australia. Estaba compuesto por varias guaridas de pulpos, todas ellas en torno a un objeto plano de procedencia humana de unos 30 cm de largo. Parecía un suceso aislado, pero sólo han tenido que pasar 8 años para que un nuevo equipo de investigadores, cuyo hallazgo ha sido publicado en Marine and Freshwater Behavior and Physiology, den con otra ciudad submarina similar, situada entre las costas de Sídney y Nueva Zelanda. En este caso el campamento tiene 18 metros de largo y 4 metros de ancho, en los que se encuentran un total de 23 pequeñas cuevas, 13 ocupadas por pulpos de la especie Octopus tetricus y 10 a estrenar. Todas ellas están excavadas en la arena o en pilas de cáscaras de pequeñas presas, que han ido amontonándose con el tiempo. Al tener mejores medios que en el caso anterior, esta vez los científicos han instalado en la zona cuatro cámaras GoPro, que han servido para observar durante 10 horas la rutina de los habitantes de Octlantis. Así, pudieron ver que, en contra de lo que se creía, los pulpos a veces establecen contacto entre ellos, muchas veces con fines colaborativos. También es cierto que en algunas ocasiones mostraron comportamientos territoriales, echando a otros ejemplares de su cueva de forma agresiva. Ambos asentamientos tienen características comunes, como encontrarse en un lugar plano, pero con muchos afloramientos rocosos. Esto, junto a que se encuentran justo en el mismo punto del planeta, podría ser el hilo del que tirar para buscar nuevas ciudades construidas por pulpos y así esclarecer qué hace que estas intrigantes criaturas, normalmente de hábitos solitarios, se convierten en animales sociales ¿Quizás estén evolucionando?

ANOMALÍAS DE LA NATURALEZA: La Puerta del Infierno (Turkmenistán)

Darvaza gas craterLo que parece el cráter de un volcán es en realidad algo totalmente diferente. Aquí no hay lava, sino gas; y no se trata de un volcán, sino del simple, puro, y seco desierto. En concreto, el Desierto de Karakum, situado en Turkmenistán, país caucásico situado al norte de Irán. Llamado oficialmente ‘Cráter de Darvaza’, el nombre de “La Puerta del Infierno” resulta obvio viendo la imagen que ilustra la nota, y es de hecho así como la gente local llama a este fenómeno natural, el cual sin embargo, fue provocado por la mano del hombre. Karakum significa “Arenas Negras”, y con una superficie de unos 350.000 kilómetros cuadrados es el décimo desierto más grande del mundo. Y fue precisamente con la misión de encontrar depósitos de gas, que los rusos empezaron a taladrar bajo las arenas en Turkmenistán, dando lugar a este lugar tan fascinante luego de que ocurriese un curioso accidente. Las arenas del desierto ocupan un 71,7% del territorio de Turkmenistán, lo cual podría sonar desalentador si no fuera porque bajo éste se esconden inconmensurables depósitos de gas y petróleo. No en vano, la pequeña Turkmenistán guarda la cuarta mayor reserva de gas natural del mundo. He de recordar por si acaso que hasta el derrocamiento de la dictadura comunista y el colapso de la Unión Soviética en 1991, Turkmenistán también formaba parte de el. Como decía, en una misión realizada en el año 1971 a cargo de unos científicos petroquímicos rusos, que andaban perforando a lo largo del desierto, dieron a parar con una cueva prácticamente a ras de suelo. El problema es que no se percataron de lo que tenían debajo y cuando empezaron a taladrar para examinar y estimar la cantidad de gas escondida en el subsuelo, la fina superficie se hundió tragándose consigo todo el campamento que tenían montado. Aunque parezca increíble no pereció nadie en el accidente. Sin embargo, cantidades ingentes de gas metano escaparon a la atmósfera, creando un problema medioambiental y de salud pública para el cercano pueblo de Darvaza. Por eso fue que le prendieron fuego, acabando así con el gas metano que escapaba desde el interior de la tierra. Se formó un cráter de unos 60 metros de diámetro y 20 de profundidad, por el que ha escapado el gas sin pausa hasta el día de hoy. Por tanto, el gas lleva ardiendo unos 43 años… y los que le quedan. Teniendo en cuenta que Turkmenistán contiene la cuarta mayor reserva de gas del planeta, y que es imposible conocer el tamaño de la bolsa que se ha pinchado, las llamas de éste cráter de gas podrían estar ardiendo más allá de lo que pueda durar la propia vida humana. En el año 2010 el por entonces Presidente de Turkmenistán, Gurbanguly Berdimuhamedow, visitó la zona y prometió solucionar el “accidente”. Sin embargo, nada se ha hecho hasta ahora, ya que según comentan los propios habitantes locales cuando se les pregunta, el gas en Turkmenistán es tanto y tan barato (de hecho es gratis), que sale más caro cerrar el agujero que dejar que siga ardiendo. Además, nadie asegura que tapar el desbarajuste vaya a ser una tarea sencilla. El cráter de gas está situado a 260 kilómetros al norte de la capital Ashgabat, y originariamente existía en las cercanías un poblado llamado Darvaza, a pocos kilómetros de allí. Para llegar al cráter de gas tendrías que coger un transporte que se dirija al sur si vienes del norte, o viceversa, y pedir al conductor que te baje en las proximidades de cráter de gas (enséñale una foto o un dibujo si no sabes ruso). Otra opción es pagar el precio de un todo terreno con conductor desde cualquier ciudad principal y que te lleven y traigan. Conseguir un visado para Turkmenistán no es cosa fácil, y lo más sencillo es lograr un visado de tránsito de entre cinco y tres días. No será demasiado barato, pero bien que merecerá la pena si te gustaría conocer la entrada al averno.

NATURE: El tamaño de los animales influye en la amenaza de extinción

NATURECuanto más grande es un animal, más probabilidad tiene de que sea cazado, pescado o capturado por los humanos. De hecho, un análisis de más de 27.000 especies de vertebrados muestra que aquellas con mayor masa corporal pueden tener hasta un 1.000% más posibilidades de estar en peligro de extinción. El estudio, sin embargo, desvela que las más pequeñas tampoco se libran, pero, en su caso, la principal amenaza es el deterioro de su hábitat. De seguir así, los ecosistemas del futuro podrían estar dominados por la clase media de los animales. Científicos de varias universidades han revisado la situación de 27.647 especies de vertebrados de las más de 44.000 que tiene catalogadas la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). El 17% de ellas se encuentran actualmente amenazadas. Aunque esta amenaza no se reparte por igual entre todas: encontraron que existe una relación entre la masa corporal de una especie y su situación en el catálogo de la UICN. Además, según se trate de una especie grande o pequeña, el tipo de amenaza es diferente.”Para las especies grandes, la captura por parte de los humanos es lo que más determina el riesgo de extinción”, dice el ecólogo de la Universidad Estatal de Oregón y principal autor del estudio, William Ripple. Esta captura tiene mil caras: la pesca tanto legal como ilegal, la caza de subsistencia, la de trofeos, la falsamente medicinal o el simple exterminio de un rival por los recursos. El 90% de las especies grandes que se encuentran en la lista de la UICN en peligro de extinción están amenazadas directamente por alguna de estas formas de acoso humano. Por clases de vertebrados, el efecto es más fuerte para mamíferos y aves. Para los primeros, un aumento de su masa de un orden de magnitud eleva el riesgo de estar en peligro de extinción en un 1.021%. Para las segundas, este incremento de la amenaza llega hasta el 841%. Aunque existen muchos y variados esfuerzos para conservar a los grandes mamíferos más amenazados, no sucede lo mismo con la mayoría de las especies de las otras clases de vertebrados. Algunos ejemplos significativos son el grupo de los tiburones, en especial los ballena y los martillo, el avestruz somalí, el dragón de Komodo o la salamandra china gigante. “Para las especies pequeñas, la degradación del hábitat es la principal causa de riesgo de extinción”, comenta Ripple, un ecólogo especializado en la cadena trófica de los ecosistemas y el papel que juegan las distintas especies en ella. Este deterioro del hábitat puede deberse a la deforestación, la contaminación, el avance de la agricultura y la urbanización o las especies invasoras, entre otros. Se trata también de amenazas provocadas principalmente por los humanos, aunque su impacto no sea tan directo como el de un rifle. Entre los vertebrados minúsculos más amenazados, los autores de la investigación citan al murciélago moscardón (de apenas dos gramos de peso), el colibrí ventrizafiro o el geco gris. En términos generales, las especies por debajo de las tres onzas (menos de 80 gramos) son las más expuestas a la alteración de su hábitat. El estudio, publicado en la revista Nature, permite establecer una especie de peso ideal en el que las especies parecen esquivar mejor la amenaza de la extinción. La media para todos los vertebrados analizados es de 35 gramos. Por clases, este punto de ruptura varía. Para los anfibios, por ejemplo, no supera los 43 gramos, mientras que para los peces óseos se eleva hasta los 3,68 kg. Para los autores del estudio, el hecho de que tanto la cúspide como la base de los ecosistemas estén amenazados y por ello comprometerá su funcionamiento.

APLATOPHIS CHAULIODUS: ¿La monstruosa criatura que apareció tras el paso del huracán Harvey?

APLATOPHIS CHAULIODUS“De acuerdo, biólogos de Twitter, ¿qué diablos es esto? Encontrado en una playa de Texas City, Texas”. Ese fue el mensaje que lanzó Preeti Desai en su cuenta al haberse topado con una extraña criatura que halló mientras caminaba tras el paso del devastador huracán Harvey. Fotógrafa de vida silvestre, Desai recibió decenas de mensajes y respuestas. Algunas más serias que otras, como suele ocurrir en las redes sociales. “Difícil de decir dada la posición y el nivel de descomposición, pero los dientes y la forma del cuerpo me hacen pensar que se trata de un tipo de anguila”, respondió Andrew Thaler, científico marino y conservacionista. Otros fueron más allá y bromearon: “Es un misterioso monstruo alienígena”, dijo David Shiffman, otro biólogo marino que decidió tomarse con gracia el asunto. El asunto llegó tan lejos que el sitio Earth Touch, dedicado a este tipo de noticias, se tomó el trabajo de intentar determinar qué clase de anguila era. “Por lo que se puede ver en las imágenes tomadas, parece ser de la familia de los Opichthidae, un grupo conocido también como las serpientes anguilas” dijo Kenneth Tighe, del Museo Nacional de Historia Natural Smithsoniano, quien esta convencido de que puede tratarse de un Aplatophis chauliodus o “anguila de colmillos”. Este tipo de animales acuáticos habitan a entre 30 y 90 metros de profundidad y casi siempre permanecen ocultos, pero debido al reciente huracán Harvey que azotó Texas, es posible que los fuertes vientos y corrientes marinas hayan provocado que esta criatura llegara hasta la superficie. Tighe piensa que también puede tratarse de otra clase de anguilas, las Congridae, ya que las tres especies de esta familia tienen colmillos semejantes. Perteneciente a la familia de los Anguilliformes son un orden de peces teleósteos que incluye las anguilas, las morenas y los congrios. Tienen el cuerpo de forma alargada que semeja la de una serpiente, con especies tanto marinas como de río. Aparecen por primera vez en el registro fósil durante el Cretácico Medio. Tienen el cuerpo muy alargado; suelen tener la piel desnuda sin escamas, y cuando las tienen son tipo cicloide embebidas en la piel; la abertura de las branquias suele ser muy estrecha y desplazada hacia atrás en el cuerpo, tienen maxilares con dientes bien formados en toda la boca, todos tienen vejiga natatoria, unas especies tienen costillas y otras no. No tienen aletas pélvicas ni el esqueleto de dichas aletas, las aletas pectorales están también ausentes en algunas especies, y en las que las tienen se sitúan en posición muy alta por encima del esqueleto, habiendo también perdido el hueso de conexión con éste. La aleta dorsal y la anal suelen estar unidas a la aleta caudal, la cual es pequeña y con cortos radios. Lamentablemente la noticia no consigna que pasó finalmente con los restos hallados, para estudiarlos in situ, pero al parecer por su avanzado estado de descomposición o bien porque las corrientes marinas se lo llevaron, el mundo científico no sabe con certeza qué tipo de criatura fue la que arribó a las costas de Texas tras el paso del huracán Harvey.

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