NATURE: La vida se abre paso en el ecosistema radiactivo de Chernobyl

NATUREComo sabéis, poco después de la medianoche del 26 de abril de 1986, el nombre de Chernobyl se convirtió en sinónimo de desastre nuclear. Una central nuclear ubicada en el norte de Ucrania (por entonces parte de la Unión Soviética) explotó luego de una prueba de seguridad, proyectando una sombra radioactiva sobre el planeta. A pesar de los años transcurridos de la tragedia, sus consecuencias continúan inspirando una extraña mezcla de miedo y esperanza sobre los riesgos de la energía nuclear. Pero aún es difícil saber si la prueba de campo de un Apocalipsis fue, en última instancia, una victoria o una catástrofe para la naturaleza. Desde entonces, una zona de exclusión de 2,600 kilómetros cuadrados (1,000 millas cuadradas) se ha convertido accidentalmente en una especie de reserva natural, donde algunas poblaciones de animales han crecido sin humanos alrededor. Pero años de estudios sobre los ecosistemas de la zona también sugieren que gran parte de la vida afectada por la radiación no se ha adaptado creando terribles mutaciones, tal como lo informa Nature, lo que ha abierto el debate sobre sus efectos futuros tanto en Chernobyl como en Fukushima (una central nuclear japonesa que sufrió un accidente el 11 de marzo del 2011 como consecuencia de un terremoto de magnitud 9,0 en la escala de Richter). Tras el desastre de 1986, la URSS estableció una zona de seguridad de 30 kilómetros alrededor de Chernobyl. Miles de personas se vieron obligadas a dejar sus hogares, quedando más de 4.200 kilómetros cuadrados libres de influencia humana directa. De ese espacio, algo más de la mitad pertenece a Ucrania. El resto lo gestiona Belarus, que lo ha convertido en la Reserva Radioecológica Estatal de Polesia, una de las reservas naturales más grandes de Europa. James Beasley, ecólogo de la Universidad de Georgia, es uno de los investigadores que está estudiando cómo la vida prolifera en Chernobyl. Junto con un equipo internacional, empezó documentando los animales que habitan la reserva radioecológica mediante el estudio de huellas y el conteo desde helicópteros. Los resultados fueron prometedores y esto les llevó a instalar cámaras trampa con olores para atraer animales. En el 2016 publicaron sus hallazgos, donde dieron cuenta que la vida silvestre abunda en la zona de exclusión bielorrusa. Las cámaras habían captado 14 especies de mamíferos, incluidos alces, corzos, jabalíes, lobos grises y zorros, así como perros y gatos salvajes, descendientes de las mascotas abandonadas por sus dueños cuando estos fueron obligados a evacuar precipitadamente la zona afectada por la radiación. Según Beasley, los datos son el “testimonio de la resistencia de la vida silvestre cuando se libera de las presiones humanas directas”. Otra consecuencia fue el regreso de los osos a estos bosques luego de haber sido eliminados por los humanos hace 100 años. Viendo el catálogo de especies, es tentador argumentar que la radiación podría ser un escudo para proteger la vida silvestre. Sin embargo, no todo es felicidad ya que e tratan de especies contaminadas y además se sabe que los ríos de los alrededores de Chernobyl albergan lo que algunos califican como monstruosos peces mutantes por su gran tamaño. En palabras de Jim Smith, profesor de ciencias ambientales de la Universidad de Portsmouth, “esto significa que la radiación afecta sobremanera a la vida silvestre, pero en el caso de los humanos, serian mucho peores”. Un metaanálisis publicado en 2016 mostraba que la radiación en Chernobyl aumenta la frecuencia y el grado de cataratas en ojos, disminuye el tamaño del cerebro, incrementa la incidencia de tumores, afecta a la fertilidad y promueve la aparición de anomalías del desarrollo en las aves. Este estudio fue realizado por investigadores de la Chernobyl + Fukushima Research Initiative, un grupo de investigación que utiliza un enfoque multidisciplinar para conocer los efectos de la radiación en la salud humana y el medio ambiente. En una de esas expediciones observaron que en los bosques de la zona de exclusión de Chernobyl (ZEC).aún se pueden encontrar árboles que murieron el día del desastre. Luego de tantos años, sus troncos parecen resistir el paso del tiempo. Para entender lo que estaba pasando colocaron cientos de muestras de hojarasca no contaminada en diferentes puntos de la ZEC. Tras nueve meses al aire libre, recogieron las muestras y midieron el peso que habían perdido. Sus resultaron mostraron que, en las zonas más contaminadas, la descomposición de las hojas fue un 40 % menor que la registrada en bosques no contaminados. Es decir, la radiación está impidiendo que los microorganismos puedan realizar la descomposición de los restos muertos de las plantas. Esto conlleva que el ciclo de los nutrientes se ralentice, haciendo que gran parte de ellos quede inaccesible para las plantas y el resto de la cadena trófica. Pero la falta de descomposición tiene otra faceta más siniestra. La acumulación de materia vegetal muerta favorece los incendios forestales, que en el caso de la ZEC pueden esparcir, a través del humo, la radiación a otras zonas. Hasta la fecha, el peor incendio que se registró fue en abril del 2015, cuando se quemaron cerca de 400 hectáreas a unos 20 kilómetros de la central nuclear. Si la radiactividad también se ceba con animales, plantas y microorganismos, ¿por qué la vida reclama Chernobyl? La respuesta debemos buscarla en la capacidad que algunas especies tienen para sobrevivir a las condiciones mas adversas que uno se pueda imaginar.
Que la vida sobreviva a un desastre nuclear de tales proporciones nos puede parecer increíble. Pero así funcionan las especies: sobreviven las más fuertes en base de ensayo y error.

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EL RETORNO DE LOS DINOSAURIOS: Su extinción no tiene que ser para siempre

DINOSAURSVenga ya, no recuerdo si ya escribí aquí al respecto en una anterior oportunidad, pero debo confesaros que siempre he estado obsesionado con los tiranosaurios y me hubiese gustado tener uno de mascota. Pero al ser materialmente imposible, tuve que ‘contentarme’ con un Rottweiler al cual le puse de nombre Rex y que en ferocidad no tiene nada que envidiar a los grandes saurios del pasado. Digo esto a modo de preámbulo, porque esta semana se ha dado a conocer que la reversión de la evolución es posible y que esta será lo que traiga a los dinosaurios de vuelta. Para ello están ya se realizando pruebas en aves, considerados también dinosaurios. En efecto, según una noticia dada a conocer por la revista People, el famoso paleontólogo que inspiró al protagonista de Jurassic Park, el Dr. Alan Grant, está dirigiendo una investigación genética que podría devolver a la vida a los dinosaurios en los próximos diez años. Otro investigador, el Dr. Jack Horner, pensó que la clave para recrear a las criaturas prehistóricas estaba en las cadenas de ADN, sin embargo, la degradación de las mismas con el paso del tiempo ha descartado esta teoría. Ahora, un grupo de científicos de Harvard y Yale han puesto el foco de atención en las aves, considerados como dinosaurios, ha explicado Horner. El equipo de investigación ha avanzado bastante en la mutación de pollos a las criaturas de las que descendieron, en su intento de revertir la evolución. De hecho, los científicos están intentando insertar los genes de un mamut lanudo en elefantes para recrear a las bestias extintas. Las principales diferencias entre los dinosaurios y las aves son sus colas, brazos, manos y bocas, por ello, Horner y su equipo ya han empezado a probar su ingeniería inversa en embriones de pollo para que el pico, por ejemplo, se convierta en el hocico de un dinosaurio. “En realidad, las alas y las manos no son tan difíciles”, dijo el científico, quien aseguró que un el retorno de los dinosaurios está en camino de convertirse en realidad. “La cola es el proyecto más grande. Pero, por otro lado, hemos podido hacer algunas cosas que nos han dado la esperanza de que no llevará mucho tiempo” aseveró. A veces, las historias de ficción tienen la capacidad de inocular una idea a toda una generación. Hace 26 años, ‘Jurassic Park’ lo consiguió. Pese a sus errores científicos y sus problemas técnicos, el film inspiró hornadas enteras de paleontólogos… e ingenieros genéticos. “Quizás sea eso lo que nos diferencia de 1993, que hoy tenemos todo tipo de herramientas de modificación biológica. La posibilidad de crear un dinosaurio existe ahora mismo”, agregó Horner, para quien traer de vuelta a los dinosaurios no solo es posible sino deseable. “Probablemente no serán copias exactas de especies extintas, sino algún tipo de transgénico. Pero habrá dinosaurios en el futuro porque, no veo razón alguna para no crear diferentes tipos de animales, y la cría de perros ya es una forma de ingeniería genética”. Parece cosa de ciencia ficción, pero el asunto es que ahora mismo no lo es. Hay más ejemplos. El que está de moda, sin lugar a dudas, es el del rinoceronte blanco. En marzo del 2018, Sudan, el último rinoceronte de esta subespecie africana murió rodeado por los soldados keniatas que protegían su vida de los cazadores furtivos. El interés mediático de la muerte de Sudan hizo que numerosos laboratorios fijaran su mirada en su especie: con dos hembras aún vivas, la posibilidad de emplear las mejores técnicas disponibles para resucitarlo con la aprobación del público eran algo demasiado goloso para dejarlo pasar. Los estudios que anunciaban la viabilidad de esa intervención no se hicieron esperar. Y es que lo realmente nuevo de la época que nos está tocando vivir es precisamente eso: los discursos de los gurús que nos hablan de futuro se han topado con técnicas que hacen ese futuro viable. “La cuestión es cómo lo hacemos. La accesibilidad de las técnicas de modificación genética, sin ser tan grande como algunos pretenden, sí que ponen a disposición de muchos investigadores la posibilidad de iniciar este camino hacia de desextinción de las especies. Serían transgénicos cíbridos (híbrido citoplasmático en el que se combina una célula completa con otra sin núcleo) por lo que es cuestión de tiempo para que veamos ‘nuevos dinosaurios’, ‘nuevos rinocerontes’ ‘nuevos tigres de Tasmania’ o ‘nuevas dodos’. Sea cual sea, parece claro que necesitamos dar un marco legal y ético a estas nuevas tecnologías” puntualizó Horner. Sin embargo, no todos los científicos piensan de la misma manera, ya que – aseguran – no dejaría de ser cruel traer al mundo a seres disfuncionales y desconectados, especies cuyos hábitats desaparecieron hace millones de años y que su única función será ser animales de circo. Al respecto, investigadores de la Universidad de California han decidido establecer reglas para la futura cría de especies ya desaparecidas por completo de la faz de la Tierra. Así, el ecologista Douglas McCauley y sus colegas aseguran que los candidatos ideales para la recuperación deben ser especies extinguidas recientemente, ya que los animales que desaparecieron hace mucho tiempo no estarían adaptados al ecosistema moderno. Por lo que a pesar de la posibilidad de resucitar a un tiranosaurio rex, los científicos no se apresurarían a hacerlo, a diferencia de lo que piensa Horner. Entre los candidatos para la recuperación se encontraría el murciélago pipistrellus desaparecido en el 2012. Los científicos eligieron a este animal no solo por su reciente extinción, sino por los beneficios que puede traer al ecosistema donde habita. El murciélago se alimentaba de insectos y podría volver a ocupar este puesto sin problemas. Mientras tanto, un mamut podría destruir su hábitat. Asimismo, los científicos advierten que los animales deben ser recuperados en cantidades suficientes. Si se reviven uno o dos mamuts, no serían más que una curiosidad para los turistas, ya que no habría garantías de que la pareja tuviera suficiente descendencia. En este caso habría una alta probabilidad de que la especie recuperada volviera a desaparecer. La idea de la recuperación de las especies plantea una pregunta fundamental y filosófica: ¿lo estamos haciendo para crear un zoológico o recrear la naturaleza?”, declaró Benjamin Halpern, director del Centro Nacional de Análisis y Síntesis Ecológicas de la Universidad de California. En cuanto a los grandes saurios que hace millones de años que gobernaron la Tierra, los científicos no descartan la posibilidad de recuperación, sin embargo, lo ven con cierto escepticismo, dado que la reaparición del tiranosaurio rex por ejemplo, llevaría a un inminente conflicto con la humanidad, ya que su alimento preferido… serian los humanos. ¿Quién quiere convertirse en su bocadillo? Aun así, a pesar de estos riesgos no faltaran científicos como Horner – ya sea por publicidad o no – dispuestos a regresarlos del mas allá. ¿Lograra finalmente su cometido?

BONSÁI: Naturaleza a pequeña escala

BONSÁILograr un árbol en miniatura con la apariencia de uno añoso es todo un arte que envuelve una serie de técnicas, cuidados y, por sobre todo, paciencia. Esta técnica milenaria de origen oriental lleva el nombre de “bonsái”, palabra que se compone del japonés bon (bandeja) y sai (árbol o arbusto) por el cual se puede cultivar árboles y plantas, normalmente arbustos, controlando su tamaño para que permanezca de un tamaño muy inferior al natural, mediante diferentes técnicas y modelando su forma para crear un estilo que nos recuerde una escena de la naturaleza. Es además indisociable de la maceta, ya que el bonsái se entiende como el conjunto que conforman árbol y maceta. El arte del bonsái se originó en China hace unos dos mil años, en donde se conoce como Penjing, como objeto de culto para los monjes taoístas. Para ellos era símbolo de eternidad, el árbol representaba un puente entre lo divino y lo humano, el cielo y la tierra. Durante siglos la posesión y el cuidado de los bonsáis estuvo ligado a los nobles y a las personas de la alta sociedad. Según la tradición, aquellos que podían conservar un árbol en maceta tenían asegurada la eternidad. Así fue como los monjes disponían los árboles pequeños en vasijas a lo largo de las escaleras de los templos y hasta eran fuente de culto. En el sur de China, este arte consistía en transmitir todas las características de un árbol desarrollado en la naturaleza a un árbol pequeño cultivado en maceta. Se buscaba reproducir estos árboles según los existentes en las altas montañas por lo cual utilizaban solo especies que existían en los montes y que ya poseían formas especiales en su intensa lucha contra las adversidades climáticas. Fue llevado a Japón hace unos 800 años, donde se interpretó desde la concepción Zen de “belleza de una austera severidad”, lo que llevó a los paisajes miniaturizados en maceta, nativos de China, a ser condensados en árboles únicos e ideales que representaban el universo. Si quieres iniciarte en el cultivo del bonsái debes tratar de conseguir una especie fácil y cuidar y que no sea demasiado cara. Un claro ejemplo de todo ello puede ser el olivo, que se debe cultivar siempre en el exterior, aunque hay que tener cuidado de las heladas. Sin embargo, uno de los árboles más comunes de la orografía mediterránea no es el único que puedes elegir para cultivar a tu propio bonsái decorativo para tu hogar. Otra especie fácil de cultivar es el ficus que se puede cultivar dentro de casa todo el año y es ideal para mejorar el aspecto interior de tu casa con un objeto realmente llamativo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los pinos, las coníferas, los juniperos y los árboles de hoja caduca resisten mal las condiciones de interior. Si te quedas con ellos, mejor que se conviertan en tu bonsái de exteriores. A pesar de lo que se cree, cuidar un bonsái no es tan difícil como se piensa, ya que solo hay que seguir unas normas básicas que van a marcar cuándo podar, regar, fertilizar y transplantar los pequeños árboles. Podar es dar forma al árbol. La mejor época para podar es a finales del invierno cuando los árboles están en reposo y no sale tanta savia por las heridas. Cuando las heridas de poda son muy profundas es necesario sellarlas con pasta cicatrizante. El pinzado por su parte, es el recorte de las ramas finas de los bonsáis. Con el pinzado se consigue aumentar la densidad del follaje y disminuir el tamaño de las hojas. Asimismo, se utiliza el alambrado para corregir la inclinación de las ramas. El alambre sustituye la fuerza del peso de las ramas en los árboles grandes. La regla de oro del alambrado es no dejar señal alguna de su paso en la corteza del árbol. Para prevenir que el árbol sature la tierra de raíces es necesario el trasplante para poder proporcionar al árbol nutrientes que aseguren su crecimiento y floración. Un bonsái debe ser trasplantado cuando las raíces se enrollan alrededor de la maceta y debe hacerse siempre en el invierno o a principios de la primavera. La frecuencia de riego del bonsái depende de la especie de árbol, el tamaño y el clima. Antes de regar, se debe supervisar que el suelo se encuentre ligeramente seco, pero nunca del todo. Cuando lo riegues, debes hacerlo por completo y asegurarte de que el agua que sobra se vaya por los agujeros de drenaje de la maceta. Un buen indicador para saber si es necesario regar es tocando la superficie de la maceta. Aprende a regarlo sólo cuando lo necesite, que es cuando la tierra empieza a secarse por encima. Nunca hay que regar con un pulverizador de los que se utilizan para quitar el polvo, ya que sólo humedecen la superficie de la maceta y el agua no llega a las raíces. La mejor agua de riego es la de la lluvia o la de manantial. El agua del grifo suele llevar cloro, algo que es perjudicial para el árbol. Como sabéis, los árboles que viven en el campo reciben el rocío de la mañana, pero los bonsáis que viven en las ciudades y en el interior del hogar no cuentan con esta agua tan necesaria, por eso las hojas de los bonsáis se llenan de polvo y es necesaria esta acción para suplir el efecto del rocío. Hay que pulverizarla tratando de imitar el efecto del agua de lluvia y provocando que ésta llegue a todas las hojas del árbol. Como los bonsáis están en macetas pequeñas es necesario además un abonado frecuente para reponer los nutrientes necesarios que el árbol necesita. Existen productos de este tipo específicos para los bonsáis, pero podrías utilizar cualquier abono genérico sin problema. Ahora cuando pases por vivero de plantas y te guste un bonsái, sabrás los cuidados que necesita y podrás tenerlo en casa para disfrutar de una verdadera maravilla de la naturaleza en miniatura. ¡Anímate y hazte con uno. Ya ves que no es tan difícil cuidarlo!

UN MISTERIO QUE DESCONCIERTA AL MUNDO: Encuentran una Ballena de Arena en el Amazonas

BALLENA DE ARENASegún antiguas crónicas, la Ballena de Arena es un cetáceo de origen desconocido que a diferencia de sus congéneres que habitan en los océanos de nuestro planeta, tienen la capacidad de ‘desplazarse’ bajo tierra y vivir preferentemente en las arenas de los desiertos. Se dice que son muy territoriales y pueden sentir algo caminando por encima de las arenas desde kilómetros de distancia. Cuando algo se acerca a él o a su territorio, salta fuera de la arena y se traga toda a su paso. No se sabe de donde provienen, pero al parecer habrían sido traídas a la Tierra de un lejano planeta por los ‘dioses’ (¿alienígenas?) en tiempos inmemoriales, adaptándose a vivir entre nosotros desde entonces. Si bien muchos consideran que se trata solo un mito, al parecer eso no es así. Sucede que esta semana una extraña ballena de más de 10 metros ha sido encontrada sin vida en el Amazonas. Según informa ABC News, el mamífero fue hallado en la isla brasileña de Marajo, en la desembocadura del Amazonas, lejos del océano. Los expertos se preguntan ahora cómo el animal de gran tamaño ha podido llegar hasta ahí. La ONG ‘Bicho D’agua Institute’ cree que el cetáceo ya estaba muerto y la marea lo arrastró hasta los manglares. “Se trata de un cachorro de aproximadamente un año de edad. No es una ballena adulta”, aseguraron desde la organización en un post publicado en las redes sociales. Por su parte, un experto en biología marina expuso en The Daily Mirror: “Todavía no estamos seguros de cómo llegó aquí, pero suponemos que estaba flotando cerca de la costa y la marea, que ha sido bastante fuerte en los últimos días, la recogió y la arrojó tierra adentro”. No es la primera vez que un animal de esas características aparece en esta región amazónica. Según la misma información, en el 2007 una ballena de 5,5 metros fue liberada – aunque más tarde murió – luego de quedar varada en la arena cerca de la ciudad brasileña de Santarem…. a unos 1.600 kilómetros del Océano Atlántico. Se cree que el animal salió a flote por las fuertes lluvias de la región antes de quedar varado. En aquel entonces, los expertos aseguraron que la ballena “probablemente se desorientó entre las muchas ramas del río que forman el Amazonas”. Pero lo que no han podido responder es que como pudo sobrevivir en tierra a tan larga travesía, a menos claro, que también se tratase de la ‘mítica’ Ballena de Arena, que de fantasiosa al parecer, no tiene nada. En cuanto al reciente hallazgo, por el momento se informó que el esqueleto del extraño animal quedará en el Museo de Historia Natural Goeldi (en la localidad de Belém) para ser exhibida al público.

“LAS MANZANAS FANTASMAS” DE MICHIGAN: La naturaleza no puede dejar de sorprendernos

LAS MANZANAS FANTASMAS DE MICHIGANEl vórtice polar que azotó EE.UU. dejó su huella en todo el territorio estadounidense por donde pasó. Uno de estos lugares fue el Estado de Míchigan, donde el pasado 6 de febrero dejo una llamativa imagen: las bautizadas como “las manzanas fantasmas” que parecían sacadas de un cuento de hadas por su gélido aspecto. Concretamente, lo que se había quedado en el árbol era una estructura de cristal con la forma perfecta de una manzana, pero sin haber manzana dentro. Según unas fotos tomadas por el granjero Andrew Sietsema y distribuidas por la agencia Reuters, se puede apreciar claramente su extraña forma, la cual les daba un aspecto sobrecogedor. “Todavía hacía suficiente frío como para que el hielo no se hubiera derretido, pero ya había bastante calor como para que cayeran el contenido de las manzanas del interior, quedando como bolas de vidrio”, relató Sietsema a Reuters al descubrirlos en su huerto, tras una lluvia helada mientras podaba sus manzanos. Al agitar el árbol, el contenido de muchas de las frutas cayó por un agujero de la parte inferior del hielo, dejando intacta el resto de la estructura. Sorprendido por el fenómeno, no dudó en fotografiarlo para compartirlo antes de que estos peculiares “fantasmas” desaparecieran. Si bien ya no están con nosotros, han quedado inmortalizadas en las imágenes tomadas, las cuales por cierto se han hecho virales, siendo compartidas ya miles de veces y generando cientos de comentarios de usuarios fascinados con el espectáculo helado, que lo califican de “una nueva forma de arte de cristal” Este curioso hallazgo es realidad un fenómeno de la naturaleza que ocurre cuando las condiciones climáticas se salen fuera de lo normal. Por debajo de cierta temperatura, las manzanas comienzan a descomponerse y pudrirse, dejando atrás su textura crujiente y su aspecto apetecible. “Las manzanas fantasmas” se originan cuando la lluvia helada se deposita en la fruta y la quema de inmediato, creando una estructura de hielo. Las manzanas tienen un punto de congelación más bajo que el agua, por lo que cuando se calienta un poco la manzana -ya podrida – se descongela antes que el hielo y cae al fondo, dejando a su “fantasma” helado.

¿UN MUNDO SIN INSECTOS?: El 41% de las especies se encuentran en declive

INSECTA no dudarlo se trata de otro Apocalipsis, al cual lamentablemente no prestamos atención creyendo que no nos afectará… vaya equivocación. Sucede que los insectos están desapareciendo de la faz de la Tierra a una velocidad de vértigo. El 41% de las especies están en declive y una tercera parte, en peligro de extinción por el efecto combinado de la acción humana y el cambio climático. Al ritmo actual (con una caída anual del 2,5% de la biomasa), los animales invertebrados más diversos del planeta podrían extinguirse en apenas un siglo. Hasta aquí las preocupantes conclusiones de un reciente estudio publicado en ‘Biological Conservation’ y adelantado por el diario británico The Guardian, ha dado la vuelta al mundo y ha arrojado luz sobre la parte más oculta de la “sexta extinción masiva”, como han bautizado los científicos a la alarmante pérdida de biodiversidad. El declive de los insectos es casi el doble del que están sufriendo todas las especies de vertebrados (22%) y es especialmente inquietante en el caso de los tricópteros (68%), mariposas (53%), escarabajos (49%) y abejas (46%). La “primavera silenciosa” de la que hablaba Rachel Carson en 1962 se ha intensificado en las últimas décadas. “La nueva generación de insecticidas sistémicos (que son persistentes en el suelo y se distribuyen por las aguas rápidamente) ha acelerado el declive. Los descensos de población en el pasado palidecen en comparación con lo que estamos viendo”, señalaron los expertos. “Estamos ante un problema muy apremiante. Un descenso de biomasa del 2,5% anual significa que en 10 años nos quedará una cuarta parte, en 50 años la mitad y en 100 años no quedará nada de nada” indicaron. El efecto de los pesticidas se extiende más allá de los suelos agrícolas, y de hecho el 75% de las pérdidas de poblaciones de insectos en Alemania se registran en reservas naturales. También en Alemania se ha producido una pérdida del 76% de la biomasa de insectos voladores, mientras que en el Reino Unido se perdió el 58% de las especies de mariposas en suelo agrícola en la primera década del siglo. En toda Europa se estima que el 28% de la especies de ortópteros (saltamontes y grillos) están amenazadas o en peligro de extinción. “Los insectos son esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas. De la polinización al reciclado de nutrientes, cubren muchas funciones esenciales, además de ser la dieta básica de muchísimos animales: pájaros, lagartos, anfibios, murciélagos, musarañas, peces”, enumeran los especialistas. “Su desaparición significaría el colapso de la trama que sostienen”, advirtieron. “¿Un mundo sin insectos? Podemos imaginarlo, pero sería muy distinto al que conocemos ahora. Para nosotros, la desaparición de la entomofauna significaría la pérdida de la polinización y la fertilidad del suelo, con el consiguiente impacto en la producción agrícola. A lo que estamos asistiendo, es a una guerra contra los insectos en todos los todos los frentes” agregaron los expertos. “Para remediar la situación hay que volver a las causas principales, esto es la agricultura intensiva y el uso masivo de pesticidas y fertilizantes artificiales de todo tipo. Hay que volver a instaurar las prácticas del control integrado de plagas, utilizando medios naturales como son los insectos predadores, las avispas parásitas, e incluso el control biológico cuando sea necesario. Hay muchas maneras de controlar las plagas de insectos, y los insecticidas deberían ser la última arma a utilizar, no la primera. Por supuesto, el uso de semillas recubiertas con insecticidas sistémicos debería ser prohibido” aseveraron. El estudio publicado (firmado al alimón con Kris Wyckhuys, de la Academia China de Ciencias Agrícolas) ha añadido urgencia al problema de la pérdida de biodiversidad, considerado junto al cambio climático y la contaminación como los grandes retos ecológicos del siglo XXI. Elaborado a partir de 73 informes sobre el declive de las poblaciones de insectos en todo el mundo, el estudio es posiblemente uno de los más completos a escala global realizados hasta la fecha. Los taxones más amenazados son los lepidópteros (mariposas), los heminópteros (abejas, avispas, hormigas) y los coleópteros (escarabajos), así como cuatro órdenes de insectos acuáticos, afectados también por el uso extendido de los pesticidas. Los insectos no son solo el grupo más variado de animales invertebrados del planeta, con más de un millón de especies conocidas (frente a los 5.400 especies de mamíferos) y un peso estimado de su biomasa hasta 17 veces superior al total de los humanos. Los científicos advierten que la desaparición de los insectos podría crear un efecto “de cascada hacia arriba” y poner en peligro a animales superiores en la cadena trófica, así como alterar la calidad del aire y del agua. “Nos gusten o no, los humanos no podemos sobrevivir sin insectos”, asevera el profesor Dave Goulson, de la Universidad de Sussex, en declaraciones a The Guardian. “Lo que está pasando debería preocuparnos gravemente porque los insectos están en la base de la cadena alimenticia, son los polinizadores de la mayoría de las plantas y reciclan los nutrientes y mantienen lo suelos saludables”. Desde la Universidad de Stanford, el entomólogo Paul Ehrlich recoge el testigo y certifica la desaparición reciente de la mariposa de Checkerspot, una especie endémica de la bahía de San Francisco cuyo declive observó con preocupación desde los años sesenta. Ehrlich ha dado también la voz de alarma por la caída fulminante de los insectos acuáticos en el norte de California y pone sobre la mesa su particular caballo de batalla: “La sobrepoblación humana y el hiperconsumo es el factor que está detrás de todo lo que está sucediendo, incluido el cambio climático” puntualizó.

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