SCIENCE: ¿Por qué la humanidad siempre está en guerra?

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Los conflictos que se suceden en el mundo en pleno siglo XXI crecen a un ritmo vertiginoso porque nadie esta dispuesto ceder a sus posiciones para tratar de apaciguarlos. Lo que debe sorprendernos sin embargo, es que algunos puedan creer que la ‘adicción’ a las guerras no es parte de la naturaleza de los humanos. Esta singular teoría es sostenida por los antropólogos finlandeses Douglas Fry y Patrik Soderberg, quienes están convencidos de ello a pesar de la incredulidad de la mayor parte de la comunidad científica. En efecto, en su estudio publicado por la revista ‘Science’ se analizaron a 21 sociedades nómadas primitivas y concluyeron que la conducta bélica era poco común entre los cazadores y recolectores errantes. El 55% de los incidentes de agresión mortal registrados tenía un único asesino y una única víctima y se debían a disputas personales. En 20 de las 21 sociedades, solo un 15% de los homicidios se debían a conflictos grupales. Según Fry, los actos de guerra se generaron mucho después, cuando aparecieron sociedades con una jerarquía compleja. Cabe destacar que esta conclusión no coincide con las teorías más extendidas sobre la guerra. Algunas de ellas son las que les ofrecemos a continuación: 1.-La agresividad es un instinto humano. Para Sigmund Freud, la agresividad es un instinto de los humanos que viene desde los albores de la humanidad.”Los humanos somos asesinos por naturaleza, ya que a diferencia del resto de animales que lo hacen únicamente para comer, nosotros también matamos por placer” indicó. El psicólogo británico John Bowlby no solo postuló en su momento que la guerra es parte inherente a la vida, sino que la tarea de un Estado es mantener el orden dentro de una sociedad dando salida a los brotes de la agresividad y energía acumulada en forma de conflictos armados con un enemigo externo. 2.- Teorías económicas. Se trata de la explicación más popular del porqué la humanidad siempre está en guerra. Por más diferentes que sean, sus autores -desde Platón hasta los politólogos contemporáneos- coinciden en que una guerra, en primer lugar, es un intento de apoderarse de los mercados y recursos naturales de otros países. Algunos de los ejemplos más cercanos son Irak, Afganistán, Libia y Siria, donde bien por sus recursos energéticos o su posición estratégica, son ambicionados por las potencias extranjeras – léase EE.UU. y sus secuaces de la OTAN – los cuales pretenden desestabilizarlos, financiando grupos terroristas como ISIS, Al Nusra y Al Qaeda, pero cuando ya no les son de utilidad, los bombardean como en Siria y Afganistán, con el objetivo de exterminarlos para eliminar cualquier prueba comprometedora. 3.- La guerra es un modo de distraer a la gente de los problemas internos. Crear conflictos es un modo de redirigir la ira de la nación y distraer a la gente de los problemas internos que tiene, como, por ejemplo, una crisis económica. En esos momentos suelen llegar al poder personalidades con una voluntad muy firme y ambiciones enormes, como Napoleón o Hitler, ya que el pueblo suele considerarlos como personajes capaces de resolver sus problemas, según formularon en 1971 los sociólogos estadounidenses Joan Dalgleish y Maurice Walsh. Una gran parte de los analistas políticos contemporáneos explican con este motivo, por ejemplo, la permanente retórica bélica por parte de Israel (sacudido por la crisis del empleo), o Corea del Norte (cuya situación es extremadamente vulnerable debido a las sanciones internacionales en su contra) 4.- La ‘teoría del predominio de la juventud’.Según algunos sociólogos, como Gaston Bouthoul, Gunnar Heinsohn y Samuel Huntington, entre otros, las guerras surgen, en primer lugar, en los países donde hay muchos varones jóvenes. Heinsohn calcula que el mayor riesgo surge cuando los jóvenes de entre 15 y 29 años de edad son un 40% de la población masculina del país, no tienen trabajo o tienen un salario muy bajo. Además, esta circunstancia se ve agravada en las sociedades como las musulmanas en las que la religión tiene un gran peso, lo que obliga a muchos jóvenes a no mantener relaciones sexuales hasta el matrimonio, unión que, económicamente, no está al alcance de todos los sujetos. Según él, una vez combinados estos factores, surge un motín, una revolución, una guerra civil, un genocidio o un conflicto armado con otro país. Insiste en que esta es la causa principal del radicalismo islamista. Lo triste de todo ello, es que nuestro planeta es el que paga las consecuencias de sus acciones. En estos momentos el mundo contiene la respiración porque dos dementes como Donald Trump y Kim Jong-Un se muestran los dientes dispuestos a desatar una conflagración nuclear que seria el final de la humanidad. ¿Estaremos condenados a la desaparición?

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